"EL SABER SE DEBE TANTO AL INGENIO COMO AL GUSTO."









lunes, 24 de marzo de 2014

I Bienal de Novela Mario Vargas Llosa



I BIENAL DE NOVELA MARIO VARGAS LLOSA
Lima (Perú) del 24 al 27 de marzo 



http://www.catedravargasllosa.com/
http://www.catedravargasllosa.com/wp-content/uploads/2014/02/actividades_bienal_sin.pdf

http://cultura.elpais.com/cultura/2014/03/22/actualidad/1395525242_662619.html



Juan Bonilla gana la I Bienal Mario Vargas Llosa

http://blog.catedravargasllosa.com/juan-bonilla-ganador-del-i-premio-bienal-de-novela-mario-vargas-llosa/


DÍA INTERNACIONAL DEL TEATRO 2014





Mensaje Internacional por el Día Mundial del Teatro 2014

Donde exista la sociedad humana, el irreprensible Espíritu de la Representación se manifiesta

Bajo los árboles en pequeños pueblos, y en los escenarios altamente tecnificados en metrópolis globales; en pasillos de escuelas y en campos y en templos; en barriadas, en plazas públicas, en centros comunitarios y en sótanos de ciudades del interior, la gente es atraída para compartir en el efímero mundo teatral que creamos para expresar nuestra complejidad humana, nuestra diversidad, nuestra vulnerabilidad, en carne viva, y aliento, y voz.
Nos reunimos para sollozar y para recordar; para reír y contemplar; para aprender y para afirmar y para imaginar. Para maravillarnos de la destreza técnica, y para encarnar a los dioses. Para capturar nuestro aliento colectivo en nuestra habilidad para la belleza y la compasión y la monstruosidad. Venimos a energizarnos, y a empoderarnos. Para celebrar la riqueza de nuestras diversas culturas, y para disolver las fronteras que nos dividen
Donde exista la sociedad humana, el irreprensible Espíritu de la Representación se manifiesta. Nacido en la comunidad, lleva las máscaras y las vestimentas de nuestras diversas tradiciones.  Utiliza nuestros lenguajes y ritmos y gestos, y aclara un espacio entre nosotros.
Y nosotros, los artistas que trabajamos con este espíritu ancestral, nos sentimos obligados a canalizarlo a través de nuestros corazones, nuestras ideas y nuestros cuerpos para revelar nuestras realidades en toda su mundanidad y brillante misterio.
Pero en esta era en la que tantos millones luchan por sobrevivir, están sufriendo bajo regímenes opresores y de un capitalismo depredador, están huyendo de conflictos y adversidades; donde nuestra privacidad es invadida por servicios secretos y nuestras palabras son censuradas por gobiernos entrometidos; donde los bosques están siendo aniquilados, especies exterminadas y océanos envenenados: ¿qué nos sentimos obligados a revelar?
En este mundo de poderes desiguales, en el que diversos órdenes hegemónicos tratan de convencernos que una nación, una raza, un género, una preferencia sexual, una religión, una ideología, un marco cultural es superior a todos los otros, ¿es verdaderamente defendible insistir que las artes deben estar sin cadenas frente a las agendas sociales?
¿Estamos nosotros, los artistas de arenas y escenarios, conformes con las esterilizadas demandas del mercado, o aprovechar el poder que nosotros tenemos: el de limpiar el espacio en los corazones y las mentes de la sociedad,  para reunir a la gente alrededor de nosotros, para inspirar, encantar e informar, y crear un mundo de esperanza y generosa cooperación?


Brett Bailey

sábado, 22 de marzo de 2014

SEULS

Wajdi Mouawad, escritor, autor y director de teatro, nació en el Líbano, aunque la guerra llevó a su familia, primeramente a Francia y luego a Canadá. Tal vez, Littoral, Incendies, Forêts y Ciels, exhibidas en el Festival de Avignon de 2009, sean más conocidas que Seuls  que también fue mostrada en el Festival d’ Avignon en 2008.
Seuls nos descubre a Harwan, un estudiante de Montreal que va a presentar su tesis sobre Robert Lepage. Desde este momento, se inicia un monólogo de casi dos horas de duración, en el que las referencias autobiográficas conducen la historia.
El escenario es parco en elementos decorativos: una cama, un mueble, un teléfono, una maleta, un fondo con una cortina... Objetos triviales que marcan la banalidad de la vida. En un momento dado y sin transición, el protagonista se traslada a Rusia. A partir de este instante, todo da un vuelco, no se sabe muy bien si hacia un lado de la realidad, o si hacia el del sueño, el de las pesadillas o el de la muerte. Sin embargo, sea hacia el lado que sea, toda esta parte de la obra  es una narración introspectiva de un Hombre en búsqueda de su identidad durante la cual libra un buen número de batallas y para significarlas, la violencia y la sangre se esparcen en escena.
El cierre, una performance multicolor.


miércoles, 19 de marzo de 2014


À José E., toute une vie.




-Joselito,  ¿Me das un beso?

- No.

- ¿Por quée?

- Porque lo tengo todo para mí.






domingo, 16 de marzo de 2014

LA VENUS DE LAS PIELES - LA VÉNUS À LA FOURRURE

 Esta película de Roman Polanski es la adaptación cinematográfica de la obra teatral de David Ives, de gran éxito en Broadway y que a su vez es la adaptación de una novela del mismo título (1870) del autor austríaco Leopold von Sacher-Masoch .
A última hora de la tarde, cuando la sesión de casting ha terminado y el teatro está  a punto de cerrar, llega, calada hasta los huesos, una aspirante, Vanda. El director, Thomas, está muy cansado y decepcionado porque ninguna de las candidatas anteriores ni se adaptaba  al personaje ni reunía las cualidades que él consideraba necesarias para encarnar a la protagonista. Él no quiere ser descortés con esta chica torpe, atolondrada y vulgar que pretende encarnar a la protagonista, y le explica que ha llegado demasiado tarde, que se tiene que marchar con su inmensa bolsa. Sin embargo, ella hace oídos sordos y con una extraordinaria habilidad consigue, que no la eche e insiste en que le dé una oportunidad. Ante tanto empecimiento, Thomas accede y comprueba, lleno de asombro, que Vanda se sabe la obra de memoria y que es capaz de meterse de lleno en el personaje. Comienza, entonces, un sorprende y manipulador juego psicológico entre los dos únicos protagonistas de la película, que deriva hacia una situación que nadie podía adivinar al comienzo de la historia, ni mucho menos Thomas que se muestra impotente ante el devenir de la situación.


La vénus à la fourrure / La venus de las pieles 
Dirección: Roman Polanski.
Intérpretes: Mathieu Amalric, Emmanuelle Seigner.
Francia, 2013.
Duración: 96 minutos.
Estreno: enero 2014



sábado, 15 de marzo de 2014

LA GRAN ESTAFA AMERICANA - AMERICAN HUSTLE

Irving Rosenfeld, un estafador de poca monta, estaba muy feliz desde que conoció a su socia Sydney Prosser porque su negocio iba viento en popa. Sin embargo, un día el agente del FBI, Richie DiMaso, les va a atrapar y como medida sustitutoria a la cárcel les va a 'aconsejar' que trabajen con él en un caso bastante más peligroso de lo que en un principio pudiera parecer: pretende que le ayuden a descubrir el feo trasfondo que encubre un político muy popular, Carmine Polito, y llegar así, hasta un padrino mafioso, Victor Tellegio. Por si el asunto no era lo suficientemente peliagudo, entra en escena  Rosalym, mujer de Irving, que con su 'ingenuidad', pone en peligro toda la operación; pero gracias a la  clarividencia de Irving  y a su habilidosa resolución, todos salen airosos, menos los menos 'decentes'.
La película, que al parecer está basada en un caso real, tiene tantos matices que la podemos clasificar en varios géneros: humor, policíaca, suspense, romántica, dramática, sobre todo, si atendemos a la acción de sus personajes; personajes que están magníficamente interpretados por los actores que los encarnan y gracias  a su muy buena interrpretación el ritmo de la historia revive en más de un momento, porque, y tal vez sea a causa de los largos diálogos, o que el director se recrea en la caracterización de los protagonistas, por momentos, se hace larga. Lo mismo debió de pensar la señora mayor  que estaba junto a su marido y que en un momento de la película dijo  de ella que era una pesadez.
Me esperaba algo más de ella. Me dejo una mezcla de sensaciones.


La gran estafa americana. /American Hustle.
Año: 2013
Duración:138 min.
País: Estados Unidos,
Director: David O. Russell
Reparto: Christian Bale, Amy Adams, Bradley Cooper, Jennifer Lawrence, Jeremy Renner, Louis C.K., Michael Peña, Jack Huston, Alessandro Nivola, Shea Whigham, Paul Herman, Elisabeth Röhm, Saïd Taghmaoui, Adrián Martínez, Robert De Niro

Premios
2013: Oscars: 10 nominaciones, incluyendo Mejor película, director, actor y actriz.
2013: Globos de Oro: 3 premios, incluyendo Mejor película (comedia). 
2013: Premios BAFTA: 3 premios. 
2013: Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor película, guión, actriz sec. (Lawrence)
2013: Critics Choice: 4 premios, incluyendo mejor comedia. 
2013: American Film Institute: Top 10 - Mejores películas del año.


miércoles, 12 de marzo de 2014

A D. V. in memoriam.

Mi padre decía que "morirse era la última bobada"; la última bobada que uno hace. La vida se cierra así, con una bobada, es llamativo como terminamos, después de tantos afanes.
Cuando muere una persona mayor esta bobada, en general, es la última de una buena colección; pero cuando el que muere es un chico joven, esta última bobada es pena porque no le ha dado tiempo a hacer muchas otras.
Debe ser esta la razón por lo que resulta difícil aceptar la pérdida de una persona joven y esta pérdida casi llega a ser insoportable cuando las circunstancias que la rodean son descabelladas, extrañas, absurdas, necias, disparatadas.
Se aceptan  las enfermedades, los accidentes, los fallos, pero la fatalidad, el infortunio, la desventura...  es pésimo.

DELIBES y LOEWE. EL CAMPO GRANDE y LOS PAVOS REALES


"Y que en las nubes iba un pavo real..." Gabriela Mistral .


Hay tiendas que todavía guardan su alma. En esta época de globalización, donde todo es lo mismo; donde das dos pasos y tres tiendas son de la misma firma y donde todas las tiendas de esa misma firma tienen la misma fachada, la misma entrada, la misma distribución, los mismos escaparates con iguales maniquíes con los mismos gestos y las mismas prendas; no se hace muy ameno deambular por el centro. Sin embargo,  de vez en cuando, también  te encuentras con escaparates que te hacen parar para mirar un ratito lo que allí se exhibe. Y no me estoy refiriendo a lo que está expuesto para comprarlo, que ya es bonito de por sí, sino a lo que lo acompaña: a la esmerada disposición de  los otros elementos que nos susurran lo que, en algún momento, pasó por la imaginación del escaparatista y que tratan de contarnos una historia.

Este es el caso de la casa Loewe que, en sus escaparates, acompaña a sus excelentes y delicadas piezas de marroquinería, unos pavos reales de plumas de intensos colores, casi de tamaño natural, diría yo.
Encontrar  estos escaparates adornados con estos animales, me ha parecido muy llamativo o, si se quiere, de ciertas notas de extravagancia; pero estos pavos reales de Loewe me han hecho pararme y dedicarles un ratito a contemplarlos, al mismo tiempo que  recordaba  los pavos reales de El Campo Grande que, cuando lo cruzo en verano, los sigo con la vista, con la esperanza de ver abiertas sus majestuosas colas.
Pero ahora no es verano, y tal vez por esta razón, me he acordado de mis inviernos de universitaria cuando tomaba este mismo camino, la allée central de El Campo Grande, para ir a coger el autobús, que me llevaba de regreso a casa. Generalmente, lo cruzaba bastante deprisa y casi todos los días, especialmente los días soleados de invierno, a eso de la una, me encontraba con Miguel Delibes que, protegido por su visera, su anorak y su bufanda a cuadros, paseaba por los senderos del parque y se dejaba untar por los rayos de sol que atravesaban el entramado de los regios árboles de este jardín de corte romántico. La primera vez que lo vi, no me podía creer que fuera él; creí que lo estaba confundiendo porque, en esos momentos, era un señor más, un señor como cualquier otro de los que paseaban en aquellas horas; pero  enseguida, me di cuenta de que sí era Delibes quien  pasaba tan cerca de mí.
Alguna vez, pensé pedirle un autógrafo; pero nunca lo hice. Nunca  me decidí a hacer que se parara e interrumpirle su habitual paseo. Nunca me decidí a perder el autobús y tener que quedarme toda la tarde en la capi. Nunca puede dejar de considerarme pequeña a su lado. Sin embargo, todos los días lo buscaba y me alegraba verlo aparecer solo y con paso decidido, por el mismo sendero de la izquierda.
Después, se acabó la universidad - de todo esto hace algunos años- y ya no volví a pasar por allí a esa misma hora en mucho tiempo pero, a menudo,  cuando cruzo de nuevo, El Campo Grande, recuerdo a Miguel Delibes paseando por su ciudad y por el Parque, aunque sé que es imposible volver a encontrarlo.
Y esta se ha convertido en una más de las tantas pequeñas historias que guarda El Campo Grande, y es que, estos viejos árboles siguen cobijando a  gentes de Pucela de todas las ‘alturas’ y sus pavos reales lo festejan, abriendo sus colas multicolores ante el asombro sin rutina de paseantes y transeúntes.


Miguel Delibes 
(Valladolid, 17 de octubre 1920 - 12 de marzo 2010.)



miércoles, 5 de marzo de 2014

LEOPOLDO Mª PANERO

Leopoldo María Panero Blanc
 (Madrid, 16 de junio de 1948 - Las Palmas de Gran Canaria, 5 de marzo de 2014)




   DEDICATORIA
 Más allá de donde
aún se esconde la vida, queda
un reino, queda cultivar
como un rey su agonía,
hacer florecer como un reino
la sucia flor de la agonía:
yo que todo lo prostituí, aún puedo
prostituir mi muerte y hacer
de mi cadáver el último poema.

Last river together (1980)









sábado, 1 de marzo de 2014

BOCADILLO AL SOL


Tendría que escribir sobre los dos libros que leí en Navidad y sobre la última película que vi hace dos semanas antes de que se me olviden, pero ahora, me apetece contar algo muy diferente.
Una vez al mes más o menos, al mediodía, tengo un curso que me hace acercarme hasta el barrio antiguo. Andar sus calles llenas de animación, tiene un regusto extraordinario; aquí la vida colorida, cosmopolita  no sale de la calle y no das abasto:
En los balcones, persianas que cuelgan por la baranda, disimulan ropa tendida de cortes dispares, de  hechuras distintas, de  tejidos brillantes.
En las ventanas, cortinas dispuestas de la manera más original, parece que escondan ojos que curiosean en el interrumpido transitar.
En las tiendas de ultramarinos que se prolongan en las aceras, los dependientes de infinitos ojos negros se parecen todos.
Los bares de siempre rotulan más moderno, más limpio, más abierto…
Y, qué decir de las gentes que surgen de los portales, de los callejones y bocacalles e irrumpen en la calzada. Razas, lenguas, religiones y confesiones deambulan por el pavimento sin chocarse, sin salirse del bordillo, sin armar remolinos; solo les roza el aire que comparten.
Cuando llego, a estas calles, es mediodía, bueno las tres de la tarde y como sé que ese día no tendré suficiente rato para sentarme a comer, me preparo un sándwich mixto y despacio, lo voy comiendo por la calle, como los turistas. El otro día, llegué con tiempo y como no había acabado todavía, busqué, antes de subir, un banco para  terminar mi frugal tentempié. Vi uno de varias plazas, pero al acercarme, me di cuenta de que la señora que lo ocupaba, hablaba con su amigo más íntimo; se levantaba y gesticulaba, como si lo tuviera delante. No quise molestar y  la dejé que siguiera con su sostenida conversación, no era plan interrumpirla.
Justo un poco más adelante, había otros dos asientos individuales: uno lo ocupaba un señor, el otro estaba libre y como además, le daba un poquito el sol, me pareció ideal para terminar mi panecillo. Allí me senté y enseguida, el señor del otro banco se puso a hablarme. Dijo algo y luego, uno de tras de otro, un raudal de chistes y chascarrillos, de agudezas y juegos de palabras de los que hacen reír con ganas. Mi espontáneo e inesperado humorista, me preguntó mi nombre; saltaba a la vista que este señor de gafas de miope y visera era de los que les gustaba hablar con la gente, llamarla por su nombre y no solo mirarla. Tan hábil  fue que, sin mucho más esfuerzo, me metí de lleno en un sorprendente e hilarante diálogo y como si las tuviera preparadas para que cayera, le hacía las más ingenuas preguntas; para las que él, satisfecho, tenía las más maravillosas e ingeniosas de las soluciones con mirada y sonrisa socarronas incorporadas porque, debía de saltar a la vista, que algunas de sus cuchufletas no las entendía, por las carcajadas que soltaba yo, que era la que se reía; él, serio como una patata.
Se me hizo breve el tiempo de espera. Le dije que me tenía que marchar, que había sido un bocadillo de lo más agradable y le pregunté cómo se llamaba – Juan María, me respondió-. Me pidió que volviera, le prometí hacerlo, a lo que él, enseguida me corrigió, diciendo que no lo prometiera, que dejara intervenir al azar, al destino.  Así quedamos.
Me despidió con un piropo de los de aúpa, su especial traca final  antes de dejar caer el telón.
Vítores, aplausos y ovaciones para ti, Juan María.