"EL SABER SE DEBE TANTO AL INGENIO COMO AL GUSTO."









lunes, 23 de abril de 2012

FIODOR DOSTOIEVSKI

"Es de desear que nuestra juventud adquiera un serio conocimiento de las grandes obras de la literatura universal. Yo no sé lo que les enseñan hay a los jóvenes como literatura, pero el estudio de Don Quijote, uno de los libros más geniales y también de los más tristes que haya producido el genio humano, es muy capaz de educar la inteligencia de un adolescente. Verá allí, entre otras cosas, que las hermosas cualidades del hombre pueden llegar a ser inútiles, excitar la risa de la Humanidad, si el que las posee no sabe penetrar el sentido verdadero de las cosas y hallar la “palabra nueva” que debe pronunciar…"



Fiodor Dostoievski (Moscú 1821 - S. Petersburgo 1881)


DE LIBROS Y AMISTADES

Hoy es El día mundial del libro, es la fiesta de los libros por excelencia y me ha venido a la memoria lo que leí recientemente en una librería: Dime lo que lees y te diré quién eres, que me recordó a Dime con quién andas y te diré quién eres. La asociación de estos dos aforismos me ha hecho pensar en que la manera de relacionarnos con los libros y con las personas se asemeja más de lo que en un primer momento pudiera parecer, ya que el modo de acercarnos a los libros y a las personas se parece, en ocasiones en tal grado, que la forma de concordar con los unos y con las otras nos pone en tesituras muy semejantes, y si no…

Hay personas con las que conectas enseguida, cuatro palabras bastan para darte cuenta de que estamos en la misma sintonía. Todo se hace fácil, agradable, te sientes bien y a gusto, tan a gusto que no escatimas el tiempo que compartes con ellas; igual como cuando con unas cuantas líneas, un autor consigue atraparnos, meternos de lleno en su historia, que no la podamos dejar y que nos lleguen a dar las tantas leyendo.
En otras ocasiones, el primer contacto con alguien no es amor a primera vista y aunque no se pueda decir que nos caigamos mal, tampoco se puede decir que bien y tal vez sea esa la razón por la que sigues manteniendo el contacto. Con ciertos libros, tenemos que dejar que pasen unas cuantas hojas, puede que incluso sean más 15 o 20 páginas para que nos habituemos al narrador y de su mano, nos vayamos haciendo poco a poco con la trama. Son historias que se cuecen a fuego lento y pocas veces sospechamos que con el paso del tiempo darán mucho de sí porque las guardaremos en nuestra memoria para siempre. Son esas relaciones en las que nos vamos poco a poco acostumbrando al otro y él a nosotros y de forma natural, franca y sincera se van transvasando vivencias, impresiones, emociones y así, de una manera espontánea, las relaciones se van haciendo fructíferas y duraderas.

Sin embargo, hay veces en las que coincidimos con alguien y nada…, no se produce ninguna chispa, no hay manera de que encontremos el modo de atinar con algo para poder compartir e incluso por momentos, nos llega a violentar tanto lo que dice como lo que hace. Con determinados libros ocurre casi lo mismo, por mucha buena voluntad que pones para dejarte seducir por la historia y por el estilo con el que está contada, poco te encandila y aunque entiendes que, tal vez, no haya sido el mejor momento para ese tipo de lecturas o que los momentos de lectura no hayan sido los apropiados para ese tipo de libros, consigues llegar hasta el final con escaso entusiasmo; como con las relaciones que también acaban llegado al final porque, después de un tiempo, no ha habido nada que haya mantenido un lazo de amistad y, al pasar la última página, cierras el libro, lo dejas en la estantería y que repose.




DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO


Un buen libro es aquel que se abre con expectación y se cierra con provecho.



Louise Alcott.

miércoles, 18 de abril de 2012

TALENTO


- SONIA. (Riendo) Debo tener cara de tonta, ¿verdad? Ya ves: se ha marchado, y yo sigo escuchando su voz y sus pasos. Miro por la ventana, y en el oscuridad se me aparece su rostro. Déjame decir lo que siento. Pero no puedo hablar en voz tan alta, me da vergüenza. Vamos a mi cuarto a charlar. ¿Te parezco tonta? Confiésalo... Dime algo de él...

- ELENA ANDRÉIEVNA. ¿Que quieres que te diga?

- SONIA. Es inteligente... Todo lo sabe, todo lo puede... Cura a la gente, planta bosques...

- ELENA ANDRÉIEVNA. La cuestión no está en los bosques ni en la medicina, sino en el talento, hijita. ¿Sabes tú lo que es el talento? Significa audacia, grandeza de miras, ímpetu... Él planta un árbol y está viendo ya lo que será dentro de mil años, se imagina dichosa  a la humanidad. Personas como él, se encuentran pocas. Y hay que amarlas. Bebe, a veces, es grosero... Pero, ¿qué importa eso? En Rusia, un hombre de talento no puede estar exento de defectos. [...]


Antón Chéjov, El tío Vania.

miércoles, 11 de abril de 2012

LES HERBES FOLLES - LAS MALAS HIERBAS

Les herbes folles es una película peculiar. Desde el primer fotograma, Alain Resnais, enfant de la nouvelle vague, nos sorprende. La película empieza con unas imágenes de una mujer que se dirige a una zapatería de renombre a comprar unos pares de zapatos. No sabemos quién es, solo nos muestra  sus pies y los bonitos zapatos que se prueba; también está una voz en off. Al salir de la zapatería, se produce la anécdota que desencadena toda la historia: un desconocido le roba su sac à main. Esta es la excusa  de la que Alain Resnais se sirve para narrar la realidad cotidiana de dos personas ya maduras. El protagonista masculino es presentado de forma más directa, es él quien encuentra la cartera en un parking con todos sus documentos y a través de él vamos conociendo un poquito más a la protagonista femenina: no es muy guapa, según su criterio, pero sin embargo, hay algo peculiar en ella, tiene licencia de piloto. Todo esto despierta cierto interés en él, como si el portefeuille fuera la Caja de Pandora que al abrirla, hubiera desatando todos los vientos que cada uno de los personajes protagonistas llevara encerrados durante largos años. Él empieza les demarches para devolver la cartera a su propietaria y tras varios intentos de contactar con ella por teléfono y al no conseguirlo, decide entregarla en una comisaría de policía. Hasta aquí parece que todo entra dentro de lo que sería habitual, pero poco a poco, la evolución de los personajes, los escenarios y los momentos que se plantean, que en principio, se presentan como anodinos, van a ir derivando en situaciones imprevisibles, sorprendentes, insólitas, delirantes, absurdas, grotescas, con ciertas dosis de humor ácido e incluso poético, en las que el director se recrea, a veces hasta el exceso, durante las casi dos horas que dura la película. El final, no sorprende, llegado a ese punto extremo.

Los actores están fenomenalmente bien tanto los dos protagonistas, como el resto de los secundarios que van a ir apareciendo a lo largo de la película y es como si representaran cada uno de ellos una idea o un mensaje que el director quisiera enviarnos.

Según algunos críticos estamos ante una obra maestra, para otros no es lo mejor de este director que presenta una película de madurez habiendo perdido cierta finura, cierto brillo con el paso de los años. Hay pues, opiniones para todos los gustos; lo cierto es que la película no te deja indiferente.


Director: Alain Resnais.
Protagonistas: André Dussollier, Sabine Azéma, Emmanuelle Devos, ...
Duración 1h 45.
Francia, Italia . 2009.

viernes, 6 de abril de 2012

ABRIL, SORPRESAS MIL

Hay momentos en los que la naturaleza nos sorprende. Tras un invierno en el que la lluvia no había hecho acto de presencia ni un solo día y cuando ya creíamos que los rigores invernales habían dado paso a los días cálidos de la primavera, va el tiempo y se pone a tontear justo estos días de Semana Santa. Todo empezó con un nublado seco.

- Si al menos los truenos y relámpagos hubieran traído lluvia... Esto es lo que le decía yo a Joaquina, que con un aspecto y una cabeza envidiables a sus 92 años, sabe de la vida y del tiempo, aunque ahora esté loco:

- Esto es bueno –me dijo-, detrás de este nublado vendrá la lluvia. Algo se está moviendo en la atmósfera.

Y no se equivocó. A los dos días se puso a llover ligeramente, pero lo suficiente como para que el Jueves Santo no salieran las procesiones para enfado de las cofradías y contento de los hombres del campo: ”esta lluvia vale millones, -se oía a la hora de los vinos.

Por la noche seguía cayendo esa suave lluvia que cala hasta dentro. Muy de mañana, el Viernes Santo, se oía llover. La sorpresa fue al levantar la persiana. Mis ojos no daban crédito a lo que veían: -¿será que las telarañas del sueño no se han ido todavía?- Pero no, veía perfectamente, ¡estaba nevando! y bien además. Los copos eran gruesos y poco a poco se fueron apoderando de las ramas y de las recién estrenadas hojas de los árboles, del césped del parque y de las lejanas lomas de Los Pinos. El paisaje se fue cubriendo de una espesa capa blanca.

-Esto durará poco –pensé-, a estas alturas del calendario y por estas latitudes…

Pero otra vez, no. Estuvo nevando toda la mañana. Hacia el mediodía, un disco platino  se adivinaba entre las bajas nubes, pero seguía nevando.

–Ya está, saldrá el sol, se fundirá la nieve y esta desacompasada estampa navideña quedará como una anécdota del este loco tiempo.

Pero de nuevo, no. El sol no salió y las procesiones tampoco, porque tras una breve tregua, se puso de nuevo a llover justo antes de Los Oficios. La nieve poco a poco se fue fundiendo como las ilusiones de los cofrades y  devotos y de los amantes de las procesiones que no verán pasear ni bailar  bajo los soportales de  la calle mayor, la majestuosidad de las tallas de madera policromada, orgullo de todos los riosecanos.

-¡Pobres cofrades, ellos que llevan todo el año esperando estos días para sacar a hombros sus pasos!

Menos mal que los refrescos de los mayordomos, de los que habían dado buena cuenta, son a cubierto. Es un momento de hermandad, de medir y decidir la disposición de los que llevarán el paso, los relevos, de entrar en calor y de coger fuerzas; en este caso, serán reservas para el año que viene, si el tiempo de nuevo, no lo impide.